miércoles, 5 de noviembre de 2014
Poesía Gauchesca: La gauchesca fue señalada, por críticos como Ricardo Rojas y Ángel Rama, como un sistema "paralelo" que se desarrolla a lo largo del siglo XIX. Es, en cierto modo, el gran género de la literatura Argentina (con un trabajo específico sobre la lengua y sobre las formas), aunque al mismo tiempo es un género que resultó por mucho tiempo ilegible como literatura. Sin modelo europeo, la gauchesca nace y alcanza su plenitud en el siglo XIX y presenta dos rasgos que la definen contradictoriamente. Por su materia y por su pretensión mimética de la oralidad rural, remite a prácticas, saberes y decires tradicionales. Por su sistema de circulación, por su cruce con los grandes problemas sociales y políticos de su tiempo y por las operaciones que realiza con la lengua, se diría que está por delante de otras formas literarias coetáneas con las cuales, sin embargo, siempre parece colocarse en una posición de minoridad. La operación que define a la literatura gauchesca es la cesión, por parte del autor, de la voz al personaje gaucho. Esta lengua gauchesca en verso no es una mímesis de la lengua hablada por los gauchos como sujetos sociales, sino un producto retórico y literario, creado en y por el género. Se afirma que la gauchesca organiza un sistema literario paralelo porque, a pesar de que el texto más reconocido es el Martín Fierro (1872-1879) de José Hernández, hay una línea de textos y autores que organizan una tradición propia, desde las primeras hasta las última décadas del siglo XIX, aunque en muchos casos se trate de producciones anónimas. Un breve itinerario del género podría iniciarse en el virreinato. El canónigo Juan Baltazar Maciel (1727-1788) escribe en 1777 el romance "Canta un guaso en estilo campestre los triunfos del Excmo. señor Don Pedro de Cevallos". El poema se aparta de la lírica culta para tentar una veta popular. Sus primeros versos ("Aquí me pongo a cantar / debajo de aquestas talas") presentan una fórmula que será común a la gauchesca y que llegará ya consagrada hasta el Martín Fierro.
José Hernández (1834-1886), poeta y federalista argentino, su gran poema Martín Fierro, considerado un clásico de su país, cantó la independencia, el estoicismo y el coraje del gaucho.
El poeta argentino José Hernández fue un autodidacta que luchó por la autonomía de los gauchos. Curiosamente lo que no consiguió en su actividad política lo obtuvo por medio de la literatura. Su poema épico conocido como Martín Fierro, formado por dos partes: El gaucho Martín Fierro y La vuelta de Martín Fierro, se convirtió en la obra capital de la Literatura Argentina y reflejo de la paz, sencillez e independencia de la gente de la Pampa: los gauchos.
VIDA:
No se tienen muchos datos sobre la infancia de Hernández, aunque parece ser que una enfermedad de la adolescencia le obligó a vivir en las pampas. Allí fue donde entró en contacto con el estilo de vida, la lengua y el código del honor de los gauchos.
Autodidacta, adquirió una sólida ideología política a través de sus numerosas lecturas. Su postura federal y reformista le llevó a enfrentarse con Sarmiento. Entre 1852 y 1872, durante una época de gran agitación política, defendió la idea de que las provincias no debían permanecer ligadas a las autoridades centrales, establecidas en Buenos Aires. Participó en la última rebelión gaucha, la del general Ricardo López Jordán, un desdichado movimiento que finalizó en 1871 con la derrota de los gauchos y el exilio de Hernández a Brasil. Con la victoria de Nicolás Avellaneda, pudo regresar a Argentina en 1874. Vivió en Buenos Aires y continuó su lucha por otros medios: fundó el periódico Revista del Río de la Plata, en el que defendió posturas federalistas, y desempeñó los cargos de diputado y senador de la provincia de Buenos Aires.
José Hernández se había criado y educado en el campo, en las estancias de Piñero, Vela, Llavallol, Casares y otras, luchando junto con los indios en las fronteras, y conociendo la vida terrible de los fortines. Educado en el ambiente viril de la campaña, practicaba las faenas rurales con la habilidad del gaucho más experto. Y estaba también familiarizado con sus costumbres, su lenguaje pintoresco, sus vicios y virtudes. Hernández quería a los gauchos; conocía el rigor injusto con que se los trataba, la vida miserable a que se los tenía condenados, y había resuelto valerse de su posición social y de su cultura para ayudarlos.
Finalmente, en la primera parte Hernández “pinta” a Fierro como una persona revelada en contra de la política del gobierno, en la segunda parte el gaucho se debe adaptar a ese sistema que lo está dejando de lado. Esta adaptación de Martín Fierro está muy relacionada con el puesto político que José Hernández tenía en el gobierno, en ese entonces.
OBRA:
Sin embargo, fue a través de su poesía como José Hernández consiguió un gran eco para sus propuestas y contribuyó de la forma más valiosa a la causa de los gauchos. Con un total de 7.210 versos, Martín Fierro es un poema épico popular que está considerado como una de las grandes obras de la literatura argentina. Fierro narra su vida y lleva a cabo un retrato de la sencillez rural, la independencia y la paz de su espíritu. En su primera parte, El gaucho Martín Fierro (1872), el poema recorre la inicial felicidad del protagonista en las planicies rodeado de su familia, hasta que es obligado a alistarse en el Ejército. Su odio a la vida militar le lleva a rebelarse y desertar. A su regreso, descubre que su casa ha sido destruida y su familia se ha marchado, y la desesperación le empuja a unirse a los indios del desierto y convertirse en un hombre fuera de la ley. En la segunda parte del poema, La vuelta de Martín Fierro (1879), sus sentimientos e ideas han cambiado. Fierro decide volver y reunirse por fin con los suyos. Incorporado de nuevo a la sociedad, ha de sacrificar gran parte de su preciosa independencia.
El gran mérito del autor del Martín Fierro fue llevar a la literatura la vida de un gaucho, contándola en primera persona, con sus propias palabras e imbuido de su espíritu. En él descubrió la encarnación del coraje y la integridad propia de una vida independiente. Para José Hernández, el gaucho era el verdadero representante del carácter argentino, idea que le situó en directa oposición con el curso de los acontecimientos y los poderosos intereses políticos de su época.
martes, 4 de noviembre de 2014
F) Justificar con ejemplos y n° de cantos los siguientes temas: la soledad, el hambre, el abandono de la mujer, la autoridad, la rebeldia, la horfandad, el incumplimiento de las promesas de los Fortines.
Soledad: Canto XII - La vida del hijo mayor de Martín
Fierro
El hijo mayor de Martín
Fierro padeció tristemente no haber tenido a sus padres y haber quedado pobre y
sin su hermano.
De grande, trabajó como peón en una estancia.
Un día, a un vecino del estanciero le mataron un
empleado y lo culparon a él y a dos más por el asesinato. Los condenaron a ir a
la cárcel.
El caso iba muy lento. Describe la penitenciaría
como un infierno, muy silencioso, donde se marchitaba cualquier corazón y se
sufría la soledad extrema en una tristeza contante.
El abandono de la Mujer: Canto XIII al XIX
En el Martin Fierro, el abandono de la mujer se da cuando Fierro es reclutado a la Frontera, para defender la Frontera de los indios. Además, tambien abandona a sus hijos y a su rancho.
La autoridad:
Hace referencia al poder que tenia el Estado para decirdir sobre él y sobre toda la gente, para decidir quién iba a la Frontera y no. También por como los trataban cuando estaban en la Frontera, en guerra con los Indios, que no los alimentaban ni tampoco les daban lo que les prometian.
El incumplimiento de las promesas en los Fortines:
Se da en la Frontera, cuando reclutaron a los hombres para que vayan a pelear contra los indios, les prometieron que les iban a dar de comer, ropa y una remuneración. Esto nunca sucedió, nunca cumplieron con lo que les habian prometido.
El abandono de la Mujer: Canto XIII al XIX
En el Martin Fierro, el abandono de la mujer se da cuando Fierro es reclutado a la Frontera, para defender la Frontera de los indios. Además, tambien abandona a sus hijos y a su rancho.
La autoridad:
Hace referencia al poder que tenia el Estado para decirdir sobre él y sobre toda la gente, para decidir quién iba a la Frontera y no. También por como los trataban cuando estaban en la Frontera, en guerra con los Indios, que no los alimentaban ni tampoco les daban lo que les prometian.
El incumplimiento de las promesas en los Fortines:
Se da en la Frontera, cuando reclutaron a los hombres para que vayan a pelear contra los indios, les prometieron que les iban a dar de comer, ropa y una remuneración. Esto nunca sucedió, nunca cumplieron con lo que les habian prometido.
E) Cuadro comparativo: con semejanzas y diferencias entre los consejos de Martin Fierro y el Viejo Vizcacha
- La sabiduría o conocimiento:
Los consejos del Viejo Vizcacha:
El primer cuidado del hombre
es defender el pellejo;
lleváte de mi consejo,
fijáte bien lo que hablo:
el diablo sabe por diablo
pero más sabe por viejo
Vos sos pollo, y te convienen
Toditas estas razones;
mis consejos y lecciones
no echés nunca en el olvido:
en las riñas he aprendido
a no peliar sin puyones
|
Los consejos de Martin Fierro:
Yo nunca tuve otra escuela
Que una vida desgraciada;
Alguna vez me equivoco,
Pues debe saber muy poco
Aquel que no aprendió nada
Hay hombres que de su cencia
Tienen la cabeza llena;
hay sabios de todas menas,
mas digo, sin ser muy ducho:
es mejor que aprender mucho
el aprender cosas buenas.
Estas cosas y muchas otras,
medité en mis soledades;
sepan que no hay falsedades
ni error en estos consejos:
es de la boca del viejo
de ande salen las verdades
|
Coinciden en que la experiencia que dan los años es la mejor fuente de la sabiduría que puede aconsejar para la vida, sin desdeñar lo académico pero que sirve para otras cosas. Actualmente, la frase "el diablo sabe por diablo/pero más sabe por viejo" se ha convertido en refrán, y es usada para referirse al valor de la edad o la experiencia.
- La mujer
Consejos del Viejo Vizcacha:
Y menudeando los tragos
aquel viejo como cerro,
"No olvidés, me decía, Fierro,
que el hombre no debe creer,
en lágrimas de mujer
ni en la renguera del perro.
Es un bicho la mujer
que yo aquí no lo destapo;
siempre quiere al hombre guapo,
más fijate en la elección;
porque tiene el corazón
como barriga de sapo.
|
Consejos de Fierro:
Si entriegan su corazón
a alguna mujer querida,
no le hagan una partida
que la ofienda a la mujer;
siempre los ha de perder
una mujer ofendida.
|
Con respecto al punto de vista que en toda la obra se tiene hacia la mujer, se hace incapié en su sufrimiento y estado de degradación, con sus largas jornadas en el desierto, lo que despierta sentimientos de compasión y solidaridad. El gaucho sabe quien es la mujer; reconoce y valora su importancia.
Pero en la vida en condiciones tan duras, el hombre era quien tenía el rol protagónico, quien debía proteger a la familia y amparar a la mujer, mientras que ésta estaba relegada, limitando su acción a los menesteres de la casa, a las labores secundarias
En Vizcacha se ve un prejuzgamiento hacia la mujer, que las hace ver como traicioneras, no confiables, que de tener la oportunidad, van a engañar o a jugarle una mala pasada al hombre. En Fierro, se pide fidelidad hacia ella, pero también con una connotación negativa: no hay peor enemigo que la mujer despechada o dolida.
Esos pre-conceptos que perduran hoy en día, que tiene que ver, no con la experiencia, sino con la tradición machista de la sociedad argentina. Pero es honorable decir que carecen de sustento fáctico o lógico.
- Amiguismo/amistad:
Consejos del Viejo Vizcacha:
Hacéte amigo del juez,
no le des de qué quejarse;
y cuando quiera enojarse
vos te debés de encoger,
pues siempre es güeno tener
palenque ande ir a rascarse.
|
Consejos de Martín Fierro;
Al que es amigo, jamás
lo dejen en la estacada;
pero no le pidan nada
ni lo aguarden todo de él:
siempre el amigo más fiel
es una conducta honrada
|
En estos versos se nota la contradicción entre uno y otro. El Viejo Vizcacha reinvindica una práctica tan antigua y tan actual: la de ser amigos del poder, en cuanto ese poder es el que, alguna vez, nos va a beneficiar. En cambio Fierro, es el cultor de la amistad verdadera que no espera nada pero que lo da todo. La honradez es un no rotundo al amiguismo de Vizcacha, con visos de corrupción e injusticia.
- Forma de ganarse la vida:
Consejos de Vizcacha:
Dejá que caliente el horno
el dueño del amasijo;
lo que es yo, nunca me aflijo
ya todito me hago el sordo:
el cerdo vive tan gordo
y se come hasta los hijos.
Yo voy donde me conviene
y jamás me descarrío;
lleváte el ejemplo mío,
y llenarás la barriga;
aprendé de las hormigas:
no van a un noque vacío.
|
Consejos de Martín Fierro:
El trabajar es la ley
Porque es preciso adquirir;
no se pongan a sufrir
una triste situación:
sangra mucho el corazón
del que tiene que pedir
Debe trabajar el hombre
para ganarse su pan;
pues la miseria, en su afán
de perseguir de mil modos,
llama en la puerta de todos
y entra en la del haragán.
|
También aquí aparece una oposición: el trabajo como dignificación de la condición humana, y la holgazanería y picardía como atajo para sobrevivir. Aunque parezca que es socialmente inaceptable, en la naturaleza del hombre el menor esfuerzo para obtener el mismo resultado es también guía de conducta (no olvidemos la industrialización, la incorporación de tecnología, la división del trabajo, la productivdad que se mide en base a la eficacia y a la eficiencia, etc.). En la actualidad la idea de "vivir panza arriba" está muy arraigada en el pensamiento argentino, cumpliéndose la máxima de Fierro: "la miseria llama en la puerta de todos pero entra en la del holgazán".
- Confianza/desconfianza
Consejos de Vizcacha:
Y menudeando los tragos
aquel viejo como cerro,
"No olvidés, me decía, Fierro,
que el hombre no debe creer,
en lágrimas de mujer
ni en la renguera del perro.
|
Consejos de M. Fierro:
La esperanza no la cifren
nunca en corazón alguno;
en el mayor infortunio
pongan su confianza en Dios;
de los hombres, sólo uno,
con gran precaución, dos.
|
Estos son consejos nacidos de la experiencia vivida. Con hombres trataron y por hombres fueron traicionados; aconsejan para prevenir: vale el dicho "hombre precavido vale por dos". Fierro va más allá que Vizcacha: quizás al único ser en el cuál confiar sea Dios. Triste papel el del hombre de ser "lobo del hombre".
D) Historia del Hijo mayor, menor y Picardía (hijo de Cruz). Indicar n° de cantos
La Penitenciaria: Cuenta su soledad y la pobreza en la que vivía. Trabajo como peón con un patrón que hacia su vida un calvario. Pero un día mataron a un boyero y lo culparon a él sin tener nada que ver, y el y dos más fueron a la cárcel. En tal terrible soledad, oye el latido de su pecho y piensa en su madre, padre y hermano. Cuenta que por más fuerte que sea el hombre, también sufre, gime, llora y calla metido en aquel infierno. Lamentaba el no haber aprendido a leer, y sufrió mucho al ver que a otros presos los visitaban sus familias y a él nadie. En la cárcel no se permitía hablar, ni matear, ni cantar, ni fumar.
Picardia, Hijo de Cruz.
Cantos XXI al XXVIII
Era un gaucho forastero, sencillo, despilchado, huérfano y pobre. Perdió a su madre de pequeño y a su padre nunca conoció.
La madre se llamaba Inoscencia y por eso a él le decían Picardía.
A Picardía lo adoptó un hombre para que cuidara las ovejas pero como no lo mantenía, decidió mudarse a Santa Fe.
En Santa Fe, estaba en lo de un señor que le enseñaba a bailar. Se sentía muy a gusto allí, pero un día el señor se burló de él y se fue del lugar.
Lo adoptaron unas tías viejas que tenían como costumbre rezar día, tarde y noche sin parar. Esto no le molestaba a Picardía en un principio, pero luego de un tiempo, se hartó de la monotonía y se mudó.
Volvió al pueblo empobrecido. Allí aprendió a jugar a las cartas y, gracias al fraude, comenzó a ganar dinero ejerciendo este vicio.
Hijo Mayor de Martin Fierro
La experiencia del mundo se reduce a la experiencia de su vida en prisión, donde nada sucede, excepto la espera. Tiene gran afiliación con Martín Fierro.
Se inclinará la balanza –
pero es tanta la tardanza,
que yo les digo por mí-
el hombre que dentre allí
deje afuera la esperanza.
Vuelta, vs. 1821- 1826
La experiencia del mundo se reduce a la experiencia de su vida en prisión, donde nada sucede, excepto la espera. Tiene gran afiliación con Martín Fierro.
Es una víctima expiatoria "de la injusticia que necesita es primer término el castigo y en segundo término el delito. De la justicia que nunca se equivoca, aún cuando deje impune al criminal y condene al inocente, pues a un delito un castigo es la perfecta equidad.
Dice el Hijo Mayor, mientras recuerda el tiempo pasado en prisión, acusado de un delito que no cometió:
Dice el Hijo Mayor, mientras recuerda el tiempo pasado en prisión, acusado de un delito que no cometió:
Se inclinará la balanza –
pero es tanta la tardanza,
que yo les digo por mí-
el hombre que dentre allí
deje afuera la esperanza.
Vuelta, vs. 1821- 1826
Canto XII.
La Penitenciaria: Cuenta su soledad y la pobreza en la que vivía. Trabajo como peón con un patrón que hacia su vida un calvario. Pero un día mataron a un boyero y lo culparon a él sin tener nada que ver, y el y dos más fueron a la cárcel. En tal terrible soledad, oye el latido de su pecho y piensa en su madre, padre y hermano. Cuenta que por más fuerte que sea el hombre, también sufre, gime, llora y calla metido en aquel infierno. Lamentaba el no haber aprendido a leer, y sufrió mucho al ver que a otros presos los visitaban sus familias y a él nadie. En la cárcel no se permitía hablar, ni matear, ni cantar, ni fumar.
Aunque el gajo se parece
Al árbol de donde sale,
Solía decirlo mi madre,
Y en su razón estoy fijo:
"Jamás puede hablar el hijo
Con la autoridad del padre".
Recordarán que quedamos
Sin tener donde abrigarnos,
Ni ramada ande ganarnos,
Ni rincón ande meternos,
Ni camisa que ponernos.
Ni poncho con que taparnos.
Dichoso aquel que no sabe
Lo que es vivir sin amparo;
Yo con verdá les declaro,
Aunque es por demás sabido,
Dende chiquito he vivido
En el mayor desmparo.
Hijo menor de Martin Fierro
Tiene una mirada inocente sobre el mundo. Es un ser totalmente pasivo. Supersticioso, sigue al pie de las instrucciones del curandero para extirpar su "mal de amor"
Su vida es una sucesión de desgracias sin término donde el ascenso resulta una quimera. Pierde padre y madre, se ve privado de la herencia a la que legalmente tenía derecho y termina como peón de estancia.
Canto XIII al XIX
Tiene una mirada inocente sobre el mundo. Es un ser totalmente pasivo. Supersticioso, sigue al pie de las instrucciones del curandero para extirpar su "mal de amor"
Su vida es una sucesión de desgracias sin término donde el ascenso resulta una quimera. Pierde padre y madre, se ve privado de la herencia a la que legalmente tenía derecho y termina como peón de estancia.
Canto XIII al XIX
Cuenta que vivió diez años entre extraños, hasta
que lo encontró una tía que le dio todo (cuidado, cariño, etc.) y lo nombro
heredero de los bienes que tenia. Al fallecer la vieja, heredo todo, pero como
era menor el Juez le confisco la herencia hasta que sea mayor. Le nombro un
tutor y paso al cuidado de este.
El juez trajo a un viejo medio salvaje, muy
renegado y muy ladrón que lo llamaban Vizcacha. Andaba rodeado de perros que
eran todo su placer. Carneaba noche a noche alguna res (vaca, chancho, etc.) En
el pago dejando allí el rezago, alzaba en ancas el cuero, que se lo vendía a un
pulpero por yerba, tabaco y trago. Le tenía rabia a Vizcacha. -"Cuando el
juez me lo nombro tutor me dijo que era un señor, me iba a enseñar a trabajar y
darme la educación, pero en realidad era todo lo contrario. Vizcacha, según un
amigo mío, mato a su mujer de un palazo porque le dio un mate frio. Soñaba
siempre con ella y decía que ella desde el mismo infierno lo estaba llamando a
gritos."-
Lo que les voy a decir
Ninguno lo ponga en duda:
Y aunque la cosa es peluda,
Hare la resolución;
Es ladino el corazón,
Pero la lengua no ayuda.
El rigor de las desdichas
Hemos soportado diez años,
Pelegrinando entre estraños,
Sin tener donde vivir,
Y obligados a sufrir
Una máquina de daños.
El que vive de ese modo
De todos es tributario;
Falta la cabeza primario
Y los hijos que él sustenta
Se dispersan como cuentas
Cuando se corta el rasario.
Picardia, Hijo de Cruz.
Cantos XXI al XXVIII
Era un gaucho forastero, sencillo, despilchado, huérfano y pobre. Perdió a su madre de pequeño y a su padre nunca conoció.
La madre se llamaba Inoscencia y por eso a él le decían Picardía.
A Picardía lo adoptó un hombre para que cuidara las ovejas pero como no lo mantenía, decidió mudarse a Santa Fe.
En Santa Fe, estaba en lo de un señor que le enseñaba a bailar. Se sentía muy a gusto allí, pero un día el señor se burló de él y se fue del lugar.
Lo adoptaron unas tías viejas que tenían como costumbre rezar día, tarde y noche sin parar. Esto no le molestaba a Picardía en un principio, pero luego de un tiempo, se hartó de la monotonía y se mudó.
Volvió al pueblo empobrecido. Allí aprendió a jugar a las cartas y, gracias al fraude, comenzó a ganar dinero ejerciendo este vicio.
Voy a contarles mi historia
(Perdónenme tanta charla),
y les diré al principiarla,
Aunque es triste hacerlo ansí:
A mi madre la perdí
Antes de saber llorarla.
Me quedé en el desamparo,
Y al hombre que me dió el ser
No lo pude conocer;
Ansí, pues, dende chiquito,
Volé como el pajarito
En busca de qué comer.
Que tanta gente destierra,
O por causa de la guerra,
Que es causa bastante seria,
Los hijos de la miseria
Son muchos en esta tierra.
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